Aristoteles Onassis, Un griego que durante el siglo XX se le considero uno de los hombres mas ricos del mundo un hombre por demás interesante y muy audaz para los negocios, he aquí una muestra de su lado sensible...
TAL VEZ...
Tal vez yo envejezca demasiado
rápido.
Pero lucharé para que cada día haya valido la
pena.
Tal vez sufra innumerables desilusiones en el
correr de mi vida,
Pero haré que ellas pierdan importancia ante
los gestos de amor que encuentre.
Tal vez yo no tenga fuerzas para realizar
todos mis ideales.
Pero jamás me consideraré
derrotado.
Tal vez en algún instante sufra una terrible
caída.
Pero no quedaré por mucho tiempo mirando hacia el
suelo.
Tal vez un día el sol deje de brillar.
Pero entonces me iré a bañar en la lluvia.
Tal vez un día yo sufra alguna injusticia.
Pero jamás asumiré el papel de víctima.
Tal vez tenga que enfrentar algunos enemigos.
Pero tendré humildad para aceptar las manos que se extenderán en
dirección mía.
Tal vez una de esas noches frías, yo derrame
muchas lágrimas.
Pero no me avergonzaré por ese
gesto.
Tal vez con el tiempo, yo perciba que cometí
grandes errores.
Pero no desistiré de continuar mi
camino.
Tal vez con el correr de los años, pierda
grandes amistades.
Pero aprenderé que aquellos que realmente son mis
verdaderos amigos, nunca estarán perdidos.
Tal vez algunas personas deseen mal para mí.
Pero continuaré plantando la semilla de la fraternidad por donde sea que
yo pase.
Tal vez entristezca al concluir que no
consigo seguir el ritmo de la música.
Pero, entonces, trataré que la
música siga el compás de mis pasos.
Tal vez yo nunca consiga ver un arcoíris.
Pero aprenderé a diseñar uno, aunque sólo sea dentro de mi
corazón.
Tal vez hoy yo me sienta débil.
Pero
mañana recomenzaré de nuevo, aunque sea de una manera
diferente.
Tal vez no aprenda todas las lecciones
necesarias.
Pero tendré la conciencia que las verdaderas enseñanzas ya
están grabadas en mi alma.
Tal vez me deprima por no ser capaz de saber
la letra de aquella música.
Pero quedaré feliz con las otras capacidades
que poseo.
Tal vez la voluntad de abandonar todo se
vuelva mi compañera.
Pero en vez de huir, correré tras aquello que
anhelo.
Tal vez no tenga motivos para grandes
celebraciones.
Pero no me dejaré de alegrar con las pequeñas
conquistas.
Tal vez yo no sea exactamente quien me
gustaría ser.
Pero pasaré a admirar quién soy.
Porque al final sabré, aún con incontables dudas,
que soy capaz de
construir una vida mejor.
Y si aún no me convencí de eso, es porque
como dice aquel dicho: “todavía no llega el fin”.
Porque al final no habrá ningún “tal
vez” y sí la certeza...
...de que mi vida valió la pena y que
hice lo mejor que podía